Eduardo Santellán
Informe preparado por César Da Col
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"Más allá de la cuestión artística, para mí la ilustración está ciertamente ligada a una suerte de periodismo visual. Algo así como un jornalista de la imaginación, alguien en quien un editor o jefe de arte confían para que un texto se vea más atractivo a la hora de ser encarado por el virtual lector, o que la portada de una revista rescate y venda su contenido."
Eduardo Santellán nació el 19 de agosto de 1951 en Haedo, una localidad del conurbano de Buenos Aires.
Si bien su formación profesional posee un fuerte contenido autodidacta, Santellán completó estudios de dibujo y pintura en la Asociación Estímulo de Bellas Artes: "Siempre fui un poco a contrapelo del común de los ilustradores que, en su mayoría, desde niños sienten cierto fanatismo por algunos autores. El mío es un caso inusual, ya que comencé a interesarme por el dibujo bien pasada la adolescencia. Hasta entonces mi relación con el género no iba mas allá que la de cualquier chico. Leía la Billiken y me encantaban las tapas; también los superhéroes, los cowboys de las revistas mejicanas y los personajes de Disney, Patoruzito, El Fantasma y algunos más. Pero no fui de los pibes que esperaban al lado del quiosco a que llegara Hora Cero. Si bien algo garabateaba, tampoco me atraía demasiado dibujar. Hacía algunos dibujitos que llamaban la atención de mis familiares pero no era de los que se ponen horas a copiar un dibujo."
Es así como en los primeros años de juventud sus intereses se encontraban ligados a la literatura y a la música, lejos de toda actividad gráfica. Los cuentos y las novelas eran sus lecturas preferidas, desde las aventuras escritas por Emilio Salgari a obras consideradas para un público de mayor edad. Lector precoz, a los trece años ya había leído a Dostoievsky y Kafka. ¡Y El Eternauta recién a los veinticinco! Santellán comenta al respecto: "De ahí que al comenzar a dibujar más seriamente, me encontré con que no tenía referentes en quien mirarme. Recurrí a los pintores clásicos que por entonces más me interesaban, como El Bosco y Brueguel. Esto, sumado a la poesía y al descubrimiento del surrealismo —más el rock y el jazz— conformaron una suerte de melange que considero esencial en mi trabajo."
No hay dudas de que el surrealismo y la estética psicodélica del rock de los ‘70 pisaron fuerte en los primeros años de su profesión, quedando demostrado en las ilustraciones que realizó para la mítica revista Expreso Imaginario, y las cubiertas de los discos del grupo Almendra (El Valle Interior, 1980) y de Spinetta Jade (Bajo Belgrano, 1983).
"Ya de grande, cuando la cosa se tornó mas profesional, comencé a indagar hacia atrás en el dibujo y la ilustración, y me topé con toda la historia. En esa suerte de relectura de la historieta y la ilustración, me reencontré con los grandes autores nacionales y del extranjero. De todo esto, rescato los nombres más prestigiosos, quienes de una y otra forma me influenciaron y siguen siendo mis maestros. Sería tedioso hacer una lista con esos genios por antonomasia, pero bastaría decir que me he valido de la mayoría ellos para aprender y aplicar esta experiencia al ilustrar un libro infantil, la tapa de una revista o encarar la realización de una historieta. Aunque no dejo de admirar y sorprenderme a diario con los grandes maestros de la pintura clásica."
Afirmándose cada vez más como artista, a estos trabajos le siguieron colaboraciones para un gran número de publicaciones, como Quark, Mutantia, El Periodista, El Péndulo, Fierro, Descubrir, Skorpio, El Tajo, y los periódicos Tiempo Argentino, de Argentina, y El Deber, de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), entre otros.
Santellán expuso sus trabajos en la Casa de la Provincia de Buenos Aires (1975); en la Asociación Estímulo de Bellas Artes (1977); en La Casa Larga (1978); formó parte de la muestra de la revista Fierro de Ediciones a Urraca, en el Centro Cultural Recoleta (1985); participó del IX Salón de Humor e Historieta, organizado por el diario La Capital de la ciudad de Santa Fe, (1986); de la Muestra Itinerante del XXIII Certamen de Dibujo y Pintura, Palais de Glace (1991); de la muestra de las revistas Skorpio y El Tajo, de Editorial Record, en el Centro Cultural Recoleta (1993); y de la muestra "Treinta años de Rock Nacional", en el Centro Municipal de Exposiciones (1996).
Acerca de sus proyectos y trabajos actuales, Santellán dice: "Paralelamente a la ilustración estoy haciendo historietas con el guionista Diego Agrimbau para una editorial de Francia. También trabajo en la realización de dos libros de dibujos. Uno de ellos, llamado Clásica – Imaginaria, comprende una serie de ilustraciones dentro de lo que se considera ‘realismo mágico’, inspiradas en el envase y la tapita de una popular gaseosa. El otro libro, cuya edición es independiente, se titula Húmedo y Vertical-Surrealismo erótico. Está compuesto por una treintena de trabajos —también se incluyen algunos textos— que toman la temática erótica desde una concepción básicamente surrealista, desde el automatismo psíquico más ortodoxo, e indagando en zonas del inconsciente pulsional más profundo. En ambos trabajos es donde puedo desarrollar mejor cierto caudal imaginativo que la profesión no siempre permite."
Para contactarse con Eduardo Santellán, hay que escribir a eduardosantellan_es@yahoo.com
Así trabajo
por Eduardo Santellán
Como ilustrador, uno debe valerse de una serie de recursos que por lo general suelen estar bastante reñidos con las preferencias estéticas y gustos personales. Hay un equilibrio que debe sopesarse en el momento de realizar la ilustración y que pasa esencialmente por resignar el impulso de dibujar más de la cuenta. Tampoco sirve hacer una transcripción de las ideas que contiene el cuento o la nota, para eso ya está el texto; el dibujo debe acompañar, invitar a leer, debe ser atractivo pero sin que moleste. No ocurre lo mismo con la ilustración infantil, donde si hay una necesidad más taxativa de llamar la atención del niño, ya sea para incentivar su imaginación en el caso del cuento o graficar de forma atractiva un texto escolar, una tarea docente; el sistema suele operar de manera inversa, siendo en primera instancia más importantes las ilustraciones, pasando el texto a un plano complementario.
Todo esto lo tengo en cuenta al momento de encontrarme frente al abismo de la hoja en blanco. Luego viene la mano de obra, en la que hay que poner el cuerpo y "transpirar la camiseta", lo que significa la realización de los bosquejos, agotadores por momentos y luego sí, la aplicación del color según la técnica a utilizar. Para esto último yo trabajo escencialmente con lápiz, lápiz color, birome, pastel y eventualmente acrílico. También suelo realizar algunas ilustraciones utilizando el ‘puntillismo’ con Rotring con tintas de color y otras en forma digital.
Cuando realizo una ilustración para un cuento, mas allá de ceñirme al texto y tener en cuenta las pautas que mencionaba mas arriba, dejo que la primera imagen —sugerida por una primera lectura—sea la definitiva, ya que es la más pura y genuina y la que tiene más fuerza. Sobre esta base bosquejo esa imagen y voy corrigiendo, pasándola a limpio una y otra vez mediante el recurso de rasparla sobre el reverso. Así hasta quedarme con la que servirá para realizar el original. Una vez que el último bosquejo está listo, vuelvo a pasarlo al soporte sobre el que voy a trabajar. Normalmente uso papel Conqueror, Schoeller, Fabriano o cartón montado.
Al momento de colorear suelo dejar el blanco del papel como fondo. Prefiero hacerlo con lápices de color, crayons y pastel. Antes que el pincel soy de los que necesitan sentir y oír el raspado del lápiz sobre la superficie del papel. Para controlar el trabajo voy aplicando el color a través de sucesivas capas y realizando las mezclas sobre el soporte hasta lograr el volumen y el contraste buscados. Cuando utilizo la técnica del puntillismo, aplico ese principio de los post-impresionistas —de Seurat sobre todo— que consiste en yuxtaponer colores puros de manera que sea la retina quien realice la mezcla. En mi caso, al usar Rotrings casi microscópicas (0,2) y al tomar cierta distancia visual del trabajo, los puntos tienden gestalticamente a homogeneizarse. También incorporo en elementos de mayor peso gráfico como metal, madera o birome mezclado con puntos y rayas (es cuando atiendo el telégrafo en Marte).
En el proceso previo y durante la realización es aconsejable despojarse de cualquier preconcepto y llegar al dibujo otorgándole, como hacen lo niños, un grado de libertad y fantasía que solo se logra dejándose llevar por el juego, esa suerte de ensoñación y regresión a la infancia. Después vendrán las especulaciones interpretativas de todo tipo. Pero para muchos de nosotros, ese momento de ensoñación creadora es uno de los mayores disfrutes de esta profesión y en la que se logra mejores resultados artísticos.
Cuando trabajo en formatos más grandes y en temáticas más pretenciosas, el sistema para los bosquejos funciona de igual manera. La diferencia es que son otros los costados de la mente que se organizan para llevar a cabo un dibujo. Por ejemplo, en "Espejo encendido" (que se exhibe en esta galería) quise crear un clima de misterio y magia como es el de un niño en soledad con su extraño juguete que, a la vez, se incendia al verse reflejado en el espejo. Estos elementos fantásticos, mezclados con otros realistas —como un foco quemado, un tocador con objetos femeninos improvisados en un desván o sótano sumido en la penumbra—, son contrastes que me interesa aplicar bajo el concepto de realismo mágico. Para este trabajo utilice técnicas mixtas, básicamente lápiz y birome sobre papel Canson gris. Para el traje del niño utilice birome negra y en el moño birome y lápiz rojos. El pez-juguete esta pintado con acrílico y sombreado a lápiz. La piel y otros elementos con lápiz Staedtler acuarelable en seco .Me gusta generar imágenes monocromáticas y medio detonadas por algún otro elemento con colores fuertes, como en este caso del juguete y el moño.
A medida que voy avanzando en el trabajo aplico capas de fijador ya que la tinta de la birome pierde intensidad. Esto me permite suspender el trabajo algún tiempo sin que los colores se alteren en absoluto. Finalmente, dado que el fijador baja en algunos grados la tonalidad del color, aplico los brillos al final con pincel y acrílico o tempera.
Retoco durante bastante tiempo hasta considerar que se encuentra terminado. Este proceso es uno de los que más me gusta. Hasta que me llaman para comer o para hacer alguna otra cosa, porque sino puedo seguir retocando de por vida.
Obras de Eduardo Santellán
Ilustración para la tapa de la revista El Péndulo (Buenos
Aires, Ediciones de la Urraca, 1987).
"El espejo encendido". Ilustración para su libro Clásica –
Imaginaria. (Inédito.)
"Niñas de rojo". Ilustración para su libro Clásica –
Imaginaria. (Inédito.)
"Teodoro, el gallo". Ilustración para cuento infantil propio.
Ilustración para cuento infantil.
Ilustración para texto escolar.
Ilustración para cuento.
Ilustración para cuento.
Popurrí de ilustraciones para textos escolares.
"Berta, la vaca justiciera". Ilustración para cuento infantil propio.
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